Tipos de instalaciones.

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  • 1. Instalación aislada.
  • 2. Autoconsumo sin excedentes
  • 3. Autoconsumo con vertido a red
  • 4. Autoconsumo con vertido a red y almacenamiento
  • Instalación aislada

    La instalación aislada no se encuentra conectada a la red eléctrica, bien sea por que no llega suministro o porque no queremos conectarnos.

    Hoy en día la configuración de inversores hace que existan específicos para tratar instalaciones aisladas o con conexión a red.

    La energía eléctrica generada por la instalación se consume en el mismo punto en el que se encuentra la instalación evitándonos la dependencia de la red.

    Los elementos necesarios en las instalaciones solares de este tipo incluyen un inversor cargador y un grupo electrógeno que permitirán el almacenamiento de energía para ser utilizada en los momentos en los que no haya radiación solar.

    El diseño del proyecto de la instalación se calculará para que la energía generada y la capacidad de almacenamiento permitan pasar algunos días sin recibir dicha radiación.

    Lo que afecta directamente al tamaño de la instalación, suponiendo mayor número de paneles FV en comparación con las instalaciones de autoconsumo, además de la inversión en baterías.

    Las instalaciones aisladas, son la opción ideal para aquellas viviendas o negocios que se encuentran aisladas de la red (como granjas, pequeños negocios aislados) en este caso resulta la opción más económica y sostenible. Sin embargo, hoy en día, si tenemos la oportunidad de auto consumir no resulta una opción competitiva si nuestra preocupación es la rentabilidad de la instalación. En este caso el objetivo a cumplir es la propia generación de energía en un lugar donde no existe la posibilidad de hacerlo, de una manera limpia y responsable.

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    Autoconsumo sin excedentes

    La característica principal de este modelo de instalaciones es que no hace ningún tipo de inyección a la red eléctrica, sin embargo toma energía de ella cuando la necesita. Se trata de instalaciones donde se añade el mecanismo anti vertido que se programará directamente en el inversor para que no se produzca más energía de la consumida y evitará que ésta pase a la red.

    Al desechar nuestros excedentes perdemos la oportunidad de aprovecharlos, ni para que otros los usen, ni para sacar algún tipo de compensación o rentabilidad por esa energía que has generado. Este tipo de instalaciones son necesarias cuando la legislación vigente no permite inyectar energía a la red eléctrica.

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    Autoconsumo con vertido a red

    Este tipo de instalación se caracteriza por utilizar sus excedentes para rentabilizar económicamente aquella energía sobrante que, por ejemplo, se genera en los momentos en los que no nos encontramos en el lugar de la instalación y por lo tanto no hacemos uso de ella. Esta energía se inyecta a la red eléctrica y a cambio recibimos una compensación.

    En España, a partir de abril del 2019 queda regulado el autoconsumo con compensación económica a través del 2019 RD 244/2019. Esta regulación decreta un sistema de compensación en forma de ahorro; establece que para las instalaciones menores de 100kW, el sobrante de electricidad generada y vertida a la red genere una compensación que, en este caso, será reflejada en la factura eléctrica, con saldo negativo en el término variable o lo que es lo mismo, aquel que refleja nuestro consumo. Se trata pues, de un descuento en la factura de la luz, que no debemos confundir con la venta directa de excedentes.

    Este modelo de instalaciones se ha convertido en un sistema sumamente rentable ya que el gasto en material no es excesivo (paneles FV, estructuras, inversor, cableado, cuadros de protecciones y contador), lo que sumado a la compensación de nuestros excedentes, nos permitirá amortizar nuestra inversión en un periodo de tiempo de entre 6 y 10 años. Un sistema de ahorro muy eficaz si tenemos en cuenta que los paneles podrán seguir funcionando durante 25 años.

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    Autoconsumo con vertido y almacenamiento

    Esta opción de autoconsumo consiste en inyectar el excedente de energía en la batería que acompaña a la instalación, lo que permite consumirla las horas en las que no hay radiación solar. No obstante, permanecemos conectados a la red eléctrica de tal manera que cuando se nos acaba la energía que tenemos acumulada en la batería podemos seguir consumiendo la que extraemos de la red.

    Estas instalaciones tienen algunas ventajas como asegurarse el consumo de toda la energía que generamos evitando pérdidas, tanto de nuestra propia energía, como de la recogida de la red eléctrica en su transporte. Sin embargo, en caso de plantearnos este tipo de instalación, deberemos tener en cuenta la inversión inicial, ya que ésta supondrá un diferencia considerable frente a las instalaciones de autoconsumo acogidas a compensación.

    El hecho de añadir las baterías al sistema supone un incremento importante en el precio de los materiales, además de que no podemos dejar de tener en cuenta el tiempo de vida de estos productos; por lo que tendremos que estudiar las previsiones de amortización muy detenidamente para asegurarnos de que merece la pena económicamente



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